martes, 5 de mayo de 2015

Jesús Hermida destinado al recuerdo.

Se dice, se comenta, se especula que D. Jesús Hermida, periodista, locutor, corresponsal, informador, ha fallecido. Famoso por sus ademanes de cabeza y su dicción perfecta, no ha podido informarnos de su muerte como hubiera querido. Por suerte, una larguísima reata de excelentes profesionales que bebieron de su fuente, le harán el trabajo. Precursor de innumerables innovaciones jamás dejó de repetirnos su mítica retransmisión de la llegada del primer hombre a la luna. Hoy le toca a él llegar a alguna parte, si es que se llega a alguna parte. Ha llegado al final con los vaqueros puestos, prenda de la que decía era el símbolo de la libertad. En su mirada televisiva siempre redoblaron las teclas de su máquina de escribir. Fue reacio a usar el ordenador por su fidelidad al sonido romántico que emitía su vieja máquina. Nos legó su personal coquetería con la cámara de televisión, y con su marcado sentido de seducción periodística sazonó cada noticia, convirtiéndose en un comunicador o en el primer comunicador. Las huellas en la luna se las dejamos a los astronautas y la huella en los canales de televisión se las dejamos a Don Jesús. Tuve el honor de ser invitado por él a un café en la cafetería de un Talgo que hacía el recorrido Madrid a Barcelona.  El magisterio de Hermida es como el de aquel maestro judío al que le visitaban para ver cómo se ataba los zapatos. No fue de los que enseñaron cosas, sino de los que enseñaron cómo tratar con las cosas. Desde entonces le atribuyo el invento de tomar café en las ajetreadas barras de los vagones-restaurant, como le atribuyo también el mérito de enseñar a los españoles a decir “New York” para pedir la canción de Sinatra sin parecernos a Martínez Soria. Si hay otros mundos como proclamaba Fontanelle u otras vidas como aseguran innumerables religiones, Hermida dará la noticia sin duda. Otra cosa será tenerlo que escuchar eternamente diciendo: “estuve allí y así fue como lo conté, como lo dije, como lo transmití, como lo viví.” Descanse en paz.


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